Miguel Cano

Miguel Cano se refugió en la poesía para encontrarse consigo mismo y hallar respuestas a preguntas vitales desde un soliloquio sereno que aún echa de menos en lo cotidiano.

Siempre tuvo inclinaciones literarias y afición por el aprendizaje de lenguas extranjeras por lo que éstas tenían de ventana al mundo exterior, en su juventud alternó el trabajo de diversos oficios, entre otros el de la forja con el estudio en academias nocturnas,se hizo asiduo de los grupos de teatro locales, de los conciertos dominicales del Lope de Vega, ejerció de guia de turismo con habilitación para trabajar en toda España, tuvo cargos directivos durante ocho años en la asociación local de Sevilla (APIT). A su regreso de California tuvo la suerte conocer a Manolo Gil, fue un encuentro casual y afortunado que me permitió compartir ilusiones, despertando ese amor interminable que necesita el delicado cultivo de la palabra y que es la poesía.